aragones       castellano    català

Una escuela que obliga a niños activos a sentarse en sus escritorios para estudiar las materias más inútiles es una mala escuela. Es buena solo para aquellos que creen en tal tipo de escuela, para los ciudadanos faltos de creatividad que desean formar niños dóciles, sin facultades creadoras; niños que se ajustarán bien a un tipo de civilización cuya norma de éxito es ganar dinero.

A.S.Neill, El nuevo Summerhill

ASÓCIATE ver Socios

¿Quiénes somos?

La Escuela de Verano del Altoaragón (EVA) es un Movimiento de Renovación Pedagógica (MRP) formado por docentes y personas vinculadas al mundo educativo, que viene desarrollando sus actividades desde 1984 en Aragón (España). Dichas actividades no se centran en una etapa concreta ni tan siquiera en la Enseñanza Obligatoria ya que entendemos la Educación como un continuo. Por eso nuestras propuestas van desde la Educación Infantil hasta la Educación de Personas Adultas pasando por la Educación Primaria, Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, Idiomas o Artísticas, y sin olvidar por supuesto a las familias.

Nuestro colectivo lo conforman personas preocupadas por las cuestiones educativas, cuya participación está basada en la reflexión sobre la práctica cotidiana y en la formación a partir de las auténticas necesidades de las Comunidades Educativas de los diversos centros. De ahí nuestra participación en el Consejo de la Juventud de Aragón y en las mesas de trabajo que han desarrollado su labor a nivel estatal: escuela rural, Educación Secundaria, interculturalidad, etc. Práctica, reflexión e investigación que se va contrastando con los diferentes MRPs y que se coordina en la Mesa Estatal de la Confederación a la que pertenecemos.

Además la EVA favorece y promueve el uso efectivo de las lenguas propias de Aragón, aragonés y catalán (y sus variedades), como parte integrante del patrimonio que debemos defender. La lengua es parte indisociable de nuestros alumnos y por ello debe ser tenida en consideración en el proceso de enseñanza y aprendizaje para un desarrollo integral y digno del alumnado; no como una curiosidad que cada uno usa en su ámbito privado, sino como una realidad que debemos hacer explícita, visible y pública en la vida cotidiana de nuestros centros. Pero ...

¿Cuáles son nuestros fundamentos?

Desde comienzos de la década de los ochenta, el profesorado que ha ido animando y conformando este colectivo se nutría y bebía de algunas fuentes que ya podríamos llamar “clásicas”: Paulo Freire y su apuesta por la toma de la palabra y el paso a la acción, Celestin Freinet y sus técnicas para que la vida entrara permanentemente en el aula, las investigaciones de Piaget y todo lo que iba llegando de Vigotsky gracias a la labor difusora de la editorial Pablo del Río. De ahí que siempre haya interesado el lenguaje como conformador de pensamiento, la reflexión sobre la pragmática que tanto nos hizo aprender sobre el uso sexista de la lengua.

Imprescindible ha sido la figura hoy olvidada de Lorenzo Milani y su experiencia de la doposcuola de Barbiana que ha tenido como texto de referencia Carta a una maestra, que se adelantó en los años 60 del pasado siglo al concepto de competencias tan en boga en estos momentos.

Este colectivo ha intentado insertarse en la corriente de la pedagogía crítica teniendo como referentes para revisar la práctica ideas y obras de Freire, Henry Giroux y Peter McLaren.

La pedagogía crítica es una propuesta de enseñanza que intenta ayudar a los estudiantes a cuestionar las creencias y prácticas que la generan. En otras palabras, es una teoría y práctica en la que los estudiantes alcanzan una conciencia crítica. El profesorado trabaja para guiar a los estudiantes a cuestionar las teorías y las prácticas consideradas como represivas (incluyendo aquellas que se dan en la propia escuela), animando a generar respuestas liberadoras tanto a nivel individual como colectivo que propicien cambios en sus actuales condiciones de vida.

Creemos en la Comunidad Educativa, en el conjunto de personas que intervienen y son responsables de la educación de quienes están en edad de escolarización obligatoria. A este respecto, pensamos que la función educativa es tarea en primer lugar de las familias y en segundo lugar del centro escolar. La participación de todos en la Educación es fundamental, por ello es necesario modificar las competencias de los Consejos Escolares para que sean órganos de participación real, y no órganos formalistas y burocráticos con una representatividad sectorializada y poco adecuada a la realidad actual.

La educación es un compromiso de toda la sociedad. Es necesario avanzar cada vez más en proyectos y programas que se preocupen de formar a toda la ciudadanía y que a la vez puedan ser aprovechados desde los centros escolares

Las ciudades y pueblos deben poner sus recursos al servicio de los centros educativos y avanzar en las formas de participación de sus ciudadanos más pequeños. En este sentido la obra de Francesco Tonucci nos parece fundamental.

La única vía para educar es mantener al alumnado en contacto permanente con la vida; la propia escuela debe ser catalizadora del entorno, para que éste entre en el aula. Es imprescindible la observación y la aproximación a la realidad física y social más próxima. Por eso el centro escolar debe incorporar a su proyecto educativo los recursos que le ofrece el entorno y aprovecharlos para llevar a cabo sus objetivos educativos.

La participación es un valor fundamental en la sociedad actual. El aprendizaje de este valor debe ser fomentado en el aula y en el centro. Conviene llevar a cabo en los centros educativos proyectos de participación que superen el marco estricto de alumnado, familias y profesorado.

Lee aquí las bases acordadas en la Confederación de MRP de España.

Por último queremos dejar claro que creemos en la Escuela pública, una Escuela innovadora, laica, plural y de calidad.